Geometría y color: El lenguaje común entre la arquitectura modernista y moda mexicana

Fuente: Unsplash

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Todas las disciplinas creativas se conectan entre sí. Nada evoluciona en aislamiento.

La moda y la arquitectura no son la excepción. Desde la Bauhaus hasta Barragán, encuentros fortuitos entre artistas, arquitectos y diseñadores de distintas épocas y nacionalidades encuentran un punto en común: el color y sus formas.

Texto por Montserrat Durazo

 

Una de las instituciones que se encargó de consolidar a los colores primarios como la base del diseño fue la Bauhaus, la escuela de diseño alemana que es uno de los referentes estéticos más importantes de la primera mitad del siglo XX y cuyos principios siguen siendo referencia para diseñadores, arquitectos y artistas contemporáneos.

Walter Gropius funda la escuela en Alemania en 1919, durante el periodo entreguerras. Entre sus profesores destacan nombres como como Oskar Schlemmer, Paul Klee, Johannes Itten, Josef Albers, Ludwig Mies Van der Rohe y Vasili Kandinsky.

 
 
 
 

La propuesta estética de la Bauhaus consistió en el respeto a las formas básicas (triángulo, círculo y cuadrado) y a los colores primarios, con los cuales se generaría un lenguaje plástico moderno.


 

Profesores como Kandisnki desarrollaron una relación color-figura en la que afirmaban que el círculo correspondía al color azul, al ser un color profundo que se asemejaba a un caracol en su concha; el círculo al rojo, refiriéndose a la existencia terrenal, y el triángulo, al amarillo al asociarlo con lo agudo y brillante, como los rayos del sol.

La escuela abarcó disciplinas que no eran comúnmente explotadas en las escuelas de arte. Además de contener los ya reconocidos aspectos como la pintura y la escultura, la Bauhaus también incluyó el diseño que respondiera a las necesidades relacionadas con la cotidianeidad, por ejemplo, la moda. Ésta tiene su mayor representación en el Ballet Triádico, liderado por Oskar Schlemmer, quien diseñó el vestuario a partir de materiales y siluetas revolucionarias.

Los principios estéticos propuestos por la Bauhaus se han convertido en un referente de diseño que perdura hasta la actualidad. Diferentes artistas y diseñadores han tomado los paradigmas de esta escuela al momento de realizar sus piezas. La colección Otoño-Invierno 2016 de la marca mexicana Cihuah lleva el nombre de esta institución. Vanessa Guckel, directora creativa de Cihuah, se inspiró precisamente en los conceptos de la Bauhaus y particularmente en el Ballet Triádico de Schlemmer para crear una colección de piezas basada en las formas geométricas básicas dando como resultado prendas atemporales y sofisticadas.

Cihuah  colección Otoño- Invierno 2016

Cihuah colección Otoño- Invierno 2016

 

En 1930 la escuela se reubica en Berlín; sin embargo, el surgimiento y crecimiento del partido nazi llevaron a la clausura de la Bauhaus por ser considerada como promotora de un arte decadente.

Muchos de los profesores decidieron dejar Alemania, entre ellos Josef Albers, quien se muda a Estados Unidos, y para quien el color era parte fundamental de su obra. Gran parte de su trabajo se basa en la yuxtaposición de colores y el patrón geométrico del cuadrado.

Esta última obsesión de Albers puede verse reflejada también en la propuesta de diseñadores como Carla Fernández, quien en cada una de sus colecciones trabaja el patronaje y los diseños basándose en la geometría y herencia indígena mexicana.

 
 
Carla Fernández , colección Primavera-Verano 2018

Carla Fernández, colección Primavera-Verano 2018

 

En 1935, Anni Albers, la esposa del pintor, era una tejedora y gran admiradora de los textiles indígenas, razón por la que convence a Josef de hacer un viaje a México.  En este viaje Albers encuentra inspiración en la arquitectura y la rigurosa geometría de las ruinas arqueológicas mexicanas. Al venir de las ideas de la Bauhaus, ambos valoraban la artesanía como verdadero arte. El pintor, descubrió que las tradiciones artesanales de México mostraban valores y principios básicos de composición. A partir de eso, se dedicó a estudiar las formas geométricas de la arquitectura mexicana y su ordenación espacial, donde encontró su fascinación.

Se atribuye que, estas influencias mexicanas fueron parte del motor que llevó a Albers a desarrollar sus famosas series Homage to the Square. Su trabajo con el color fue tan profundo que ha influenciado a importantes figuras, como el arquitecto mexicano Luis Barragán, quien forjó una importante amistad con el matrimonio Albers.

 

La obra de Luis Barragán se distingue especialmente porque el color le otorga un carácter casi mágico.


 

El arquitecto es el único mexicano en haber ganado el premio Pritzker y así como se influyó por el trabajo de Albers, Barragán solía consultar a otros artistas y arquitectos antes de comenzar la construcción de algún proyecto, entre ellos figura principalmente el pintor, coleccionista y anticuario mexicano Jesus “Chucho” Reyes. De esta forma podía recibir comentarios que ayudaran a valorar y elevar los proyectos.

Es precisamente Barragán quien termina de definir la identidad de arquitectura moderna mexicana, siendo así su trabajo un referente para otros como Antonio Attolini y Ricardo Legorreta.

Su legado también ha inspirado a diseñadores de moda como Sandra Weil. La diseñadora seleccionó la Casa Gilardi, de Luis Barragán, como sede para presentar el desfile de su colección primavera-verano 2018, que se trataba de una reinterpretación del misticismo y la flora mexicana. La obra del arquitecto y sus colores fueron el perfecto escenario para la colección.

 
Cortesía Sandra Weil

Cortesía Sandra Weil

Cortesía Sandra Weil

Cortesía Sandra Weil

Cortesía Sandra Weil

Cortesía Sandra Weil

 

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